Albert Camus
"El mito de Sísifo" (1942)
Algunos pasajes para leer y familiarizarse con el autor.
Concéntrate en algunos problemas que sugiere:
¿A qué se refiere con "la nostalgia de unidad y el apetito por el absoluto"?
¿Qué significa que el hombre para comprender el mundo lo reduce a lo humano?
¿Qué experiencias de absurdo de la vida has vivido o se te ocurren?
El libro “El Mito de Sísifo”, de Albert Camus, comienza así: “No hay más que un problema filosófico verdadero serio: el suicidio. Juzgar si la vida vale o no la pena de que se la viva es responder a la pregunta fundamental de la filosofía”.
Esta pregunta acerca del valor de la vida es inevitable: “Comenzar a pensar es comenzar a ser minado. La sociedad no tiene mucho que ver con estos comienzos. El gusano se halla en el corazón del hombre, y hay que buscarlo en él”. Lo que ocurre es que “adquirimos la costumbre de vivir antes que de adquirir la de pensar. En la carrera que nos precipita cada día un poco más hacia la muerte, el cuerpo mantiene una delantera irreparable”.
Dice Camus que las grandes acciones y pensamientos comienzan, frecuentemente, en situaciones muy pequeñas y simples. Así también ocurre con la conciencia de lo absurdo de la vida. Como cuando a uno se le pregunta “¿en qué estás pensando?” y uno contesta “En nada”. En ocasiones es solamente para eludir una conversación. Pero nos dice el autor que puede ser también el primer signo de lo absurdo, dado por hallarse frente a un estado de vacío del alma. El hombre comienza a percibirse como un actor distante del mundo, que es un decorado.
“Suele suceder que los decorados se derrumben. Levantarse, tomar el tranvía, cuatro horas de oficina o de fábrica, la comida, el tranvía, cuatro horas de trabajo, la cena, el sueño y lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado con el mismo ritmo es una ruta que se sigue fácilmente durante la mayor parte del tiempo. Pero un día surge el "por qué" y todo comienza con esa lasitud teñida de asombro. "Comienza": esto es importante. La lasitud está al final de los actos de una vida maquinal, pero inicia al mismo tiempo el movimiento de la conciencia. La despierta y provoca la continuación. La continuación es la vuelta inconsciente a la cadena o el despertar definitivo”.
Uno de los pilares de la experiencia del absurdo proviene del hecho de que el ser humano desea profundamente comprender la realidad, y para ello lo reduce a términos de pensamiento: “Para un hombre, comprender el mundo es reducirlo a lo humano, marcarlo con su sello. (...) Si el hombre reconociese que también el universo puede amar y sufrir, se reconciliaría”. (...) Esta nostalgia de unidad, este apetito de absoluto ilustra un movimiento esencial del drama humano”.
(...)
“Todo lo que se puede decir es que este mundo, en sí mismo, no es razonable. Pero lo que resulta absurdo es la confrontación de ese irracional y ese deseo desenfrenado de claridad cuyo llamamiento resuena en lo más profundo del hombre. Lo absurdo depende tanto del hombre como del mundo. Es por el momento su único lazo”.
“Si acuso a un inocente de un crimen monstruoso, si le digo a un hombre virtuoso que ha codiciado a su propia hermana, me responderá que eso es absurdo. Esta indignación tiene su lado cómico, pero también su razón profunda. El hombre virtuoso ilustra con esa réplica la antinomia definitiva que existe entre el acto que yo le atribuyo y los principios de toda su vida. "Es absurdo" quiere decir 'es imposible", pero también "es contradictorio". Si veo a un hombre atacar con arma blanca a un grupo de ametralladoras, juzgaré que su acto es absurdo. Pero no lo es sino en virtud de la desproporción que existe entre su intención y la realidad que le espera, de la contradicción que puedo advertir entre sus fuerzas reales y el fin que se propone. Del mismo modo, estimaremos que un veredicto es absurdo oponiéndolo al veredicto que, al parecer, imponían los hechos. Del mismo modo también una demostración por lo absurdo se efectúa comparando las consecuencias de este razonamiento con la realidad lógica que se quiere instaurar. En todos estos casos, desde el más sencillo hasta el más complejo, la absurdidad será tanto más grande cuanto mayor sea la diferencia entre los términos de mi comparación. Hay casamientos, desafíos, rencores, silencios, guerras y también paces absurdos. En cada uno de estos casos la absurdidad nace de una comparación. Por lo tanto, tengo razón al decir que la sensación de la absurdidad no nace del simple examen de un hecho o de una impresión, sino que surge de la comparación entre un estado de hecho y cierta realidad, entre una acción y el mundo que la supera. Lo absurdo es esencialmente un divorcio. No está ni en uno ni en otro de los elementos comparados. Nace de su confrontación.
En el plano de la inteligencia puedo decir, por lo tanto, que lo absurdo no está en el hombre (si semejante metáfora pudiera tener un sentido), ni en el mundo, sino en su presencia común. Es por el momento el único lazo que los une. Si quiero limitarme a las evidencias, sé lo que quiere el hombre, sé lo que ofrece el mundo y ahora puedo decir que sé también lo que los une. No necesito ahondar más. Una sola certidumbre basta para quien busca. Se trata solamente de sacar de ella todas sus consecuencias”.
(...)
“Lo principal está ya hecho. Tengo algunas evidencias de las que no puedo apartarme. Lo que sé, lo que es seguro, lo que no puedo negar, lo que no puedo rechazar, eso es lo que cuenta. Puedo negar todo de esta parte de mí mismo que vive de nostalgias inciertas, salvo ese deseo de unidad, esa apetencia de solución, esa exigencia de claridad y cohesión. Puedo refutar todo en este mundo que me rodea, me hiere o me transporta, salvo ese caos, ese azar rey y esa divina equivalencia que nace de la anarquía. No sé si este mundo tiene un sentido que lo supera, pero sé que no conozco ese sentido y que por el momento me es imposible conocerlo. ¿Qué significa para mí un significado fuera de mi condición? No puedo comprender sino en términos humanos. Lo que toco, lo que me resiste, eso es lo que comprendo. Y sé también que no puedo conciliar estas dos certidumbres: mi apetencia de absoluto y de unidad y la irreductibilidad de este mundo a un principio racional y razonable. ¿Qué otra verdad puedo reconocer sin mentir, sin hacer que intervenga una esperanza que no tengo y que no significa nada dentro de los límites de mi condición?
Si yo fuese un árbol entre los árboles, un gato entre los animales, esta vida tendría un sentido o, más bien, este problema no lo tendría, pues yo formaría parte de este mundo. Yo sería este mundo, al que me opongo ahora con toda mi conciencia y con toda mi exigencia de familiaridad. Esta razón tan irrisoria es la que me opone a toda la creación. No puedo negarla de un plumazo. Por lo tanto, debo mantener lo que creo cierto. Debo sostener lo que me parece tan evidente, inclusive contra mí mismo. ¿Y qué es lo que constituye el fondo de este conflicto, de esta fractura entre el mundo y mi espíritu, sino la conciencia que tengo de él? Por lo tanto, si quiero mantenerlo, es mediante una conciencia perpetua, constantemente renovada, constantemente tensa”.

AMANACER
ResponderEliminarL
O
H
La estupidez germina, florece y se marchita en la supuesta normalidad de un campo fértil de apariencias. Por ejemplo, en el querer solucionar algo usando un instrumento virtual o fisico que genera una misma falla lógica constantemente en el resultado. Consecuente y coherentemente, esa realidad concretada será paranormal, es decir, la apariencia se interpone a lo que es, como lo que se cree que es el amor, la libertad y el respeto, reprimiendo a una virtud liberada en dosis adictivas bajo libertad condicional.
Por lo cual, el amor existe y no existe al mismo tiempo cuando la persona desnaturalizada queda huérfana de su propia consciencia, situación que insta a buscar a Dios, dioses o a sí mismo, a un intermediario, en dónde las palabras amor, libertad y respeto surgen desde la carencia, mientras otras como represión, obediencia y tolerancia, para identificar la condición, estado en donde la víctima puede convertirse en victimario, una violencia en dónde se confunde la consciencia con la obediencia a la ley, y su desobediencia se convierte en transgresión, no a la ley, sino a su propia consciencia.
Ésta interferencia afecta a todas las formas de organización, relación e interacción, incluído el pensamiento, un hecho que se verifica en las crisis sociales o en las enfermedades físicas y mentales en la inercia de una adaptación, sedimentos de una descomunicación producto de una intoxicación informativa y reflejo del gobierno mental, siendo una espina virtual señalada en tiempo y forma de igual manera que con la física.
Cada experto efectista tendrá una teoría, y sus matemáticas les dará la justa medida a su ignorancia en el intento de unir lo que ya está unido, el individuo y el colectivo, la consciencia y su escenario. Siempre apelará a un intermediario que dirá lo que está permitido.
Si atendemos a la mecánica ostracísta, el olvido del origen como causa, es la confusión en la dispersión de los fragmentos. Sin embargo, cada partícula es un fractal que brinda siempre la revelación de lo oculto desde una consciencia superior que ve el panorama en dónde aplica la inteligencia a su servicio.
"No sólo es el árbol, también es el bosque"
La historia nos cuenta de asociaciones de reinados llamados imperios que se postularon ser dueños de la tierra bajo un amparo divino con la potestad de gobernar sobre las virtudes y los defectos de pueblos(previamente conquistados) mediante ficciones fantásticas, legales y técnicas que constituyen un teatro de realidad, también paranormal. Según lo escrito, todo es perfecto, pero no desde el desarrollo evolutivo.
En la realidad del amo, el bien y el mal son simples instrumentos dentro de un tablero juego, mientras en el del esclavo, existe una lucha eterna en un equilibrio mágico entre el orden y el caos, santos y asesinos, ángeles y demonios.
Con ésta logica, una verdad debe contener siempre mentiras, es como construir y reconstruir mal un puente constantemente, uno que nunca conecta nada, porque su objetivo es aislar lo suficiente a una realidad, para convertirla en la única y verdadera.
Ambas realidades perpetúan el defecto.
El adiestramiento en la pirámide se realiza con premios y castigos, pero el verdadero premio es no ser castigado y expulsado al olvido.
Los muros del control son el mal mayor y el menor, situación muy diferenciada del aprendizaje.
Por lo cual, no sólo importa el viaje, sino también el objetivo.
El cliente cree que elige a un presidente, sin embargo tampoco elige al rey o al Papa, ni al pastor o gerente, y menos al dueño de la tierra o empresa en dónde trabaja.
El contrato implícito es entre los que saben y mandan con los que ignoran y obedecen.
En la letra chica se lee que el objetivo es la dominación de las consciencias y el resguardo de sus propios intereses.
A raíz de éstos hechos, la realidad siempre se divide en dos, que beben de la misma fuente de leche de la mentira, y una de ellas aparenta ser la única y verdadera. Entre esos mundos espejados surge el destello de la verdad que siempre está presente recreando toda ilusión, el creyente, el recreador.
ResponderEliminarCreer en un saber o saber en qué creer, implica saber, sin embargo el conocimiento es sólo el inicio de la ampliación de los límites en dónde sólo importan los hechos prácticos y si el límite lo impone la pleitesía a un poder, porque el saber no tiene dueño.
Una palabra es un objeto holográfico que se convierte en un símbolo que aparenta ser la cosa real. Esa referencia es un contenedor, artefacto y vehículo de consciencia que conforma el plano interpretado de la realidad o memoria de las apariencias, que es lógicamente atemporal, característica útil que genera la insoportable eternidad desde un punto gravitatorio y provisorio de sentido, para redirigir la atención y así restablecer el orden armónico antes perdido.
"No sólo es el sentir, también es el raciocinio"
Por lo cual, una palabra, idea, sueño, creencia o saber, un sistema físico o virtual, son circuitos cerrados en dónde el inicio y fin se encuentran prestablecidos suceptibles a una modificación.
Un trauma es un circuito cerrado que genera un fantasma que vaga en la eternidad, sin dirección, propósito ni sentido, oculto en la oscuridad como la nave del misterio.
Por éste hecho, el error se conserva en la memoria junto a un bastón de adaptación hasta la liberación de la virtud reprimida llamado aprendizaje.
La energía anímica que retroalimenta los circuitos, se asimiló y extrapoló simbólicamente en el dinero, como un instrumento y símbolo de poder asociado al instinto de supervivencia, en donde aplica la lucha, la parálisis y la huida. Por lo cual no existe seguridad, ya que los objetos están a merced del comercio, el robo, la pérdida, deuda, degradación, la corrupción, todo lo que alimentan al engaño.
Las innumerables variantes "cuánticas" en cada circuito son anecdóticas, y pasan a sumar el saco de las estadísticas. En éste sentido, la lógica booleana asume con toda la responsabilidad de la pesada incertidumbre, a la que muchos llaman destino.
El misterio del truco de magia se resuelve al descubrirse que el ordenamiento y diseño básico natural se realiza binariamente en planos de dos dimensiones afectados a la mecánica clásica con la que se sincroniza el mapa con el territorio, lo trascendente con lo temporal, el sueño con la vigilia.
Hasta para interpretar la realidad se necesitan 3 planos con 3 ejes bidireccionales con los cuales se puede invertir la dirección o revertir el sentido desintegrativo hacia el integrativo, sea el caso de estar influenciados por la brujeria, lo diabólico, luciferismo, el satanismo. ¡Bu!
Aquí el comediante Albert Einstein dió en el clavo al asegurar que el engaño desaparece cuando su masa es cero y se ha detenido. Así el objeto se convierte en materia prima creativa sin afectacción cuyo verdadero sitio es el arte.
Por eso el enemigo interno convierte instantáneamente el territorio privado en un campo de batallas en dónde el cliente, fervientemente, pelea consigo mismo y se entrega a ser lastimado.
"No sólo hay que mirar la Luna y el dedo que la señala, sino también, a la otra mano que roba la cartera"
Ésta forma básica y natural de ordenamiento lógico es lo extrapolado a los planos de un ordenador global para convertir la materia en un símbolo binario y conjurar un control total sobre las propiedades del imperio, incluídos los pueblos, objetos de un inventario.
Hermoso cuento y circuito cerrado de hadas icariano.
Básicamente se estratifica el formato mental de un super psicópata virtual, sin rostro, nadie y todos, un ente fusionado con el Estado y la corporación, un Dios prefabricado a la medida de cada uno para perpetuar el engaño en la mecánica de la dominación.
Pero, por más que el amo se beneficie del producto de las virtudes y los defectos de sus rebaños, se convierte inevitablemente en un esclavo más, al estar obligado a sostener la consciencia ideal, interfiriendo en su verdadero desarrollo evolutivo.
ResponderEliminarEstar sujeto a tu propio instrumento de manera pasiva requiere entregar ilusoriamente la responsabilidad de las acciones hacia el artefacto virtual y fisico, y con ello velar lo trascedente y esencial, cuestión verificada en las experiencias ordinarias y extraordinarias, frutos del olvido.
"La mano guía al martillo, no el martillo a la mano, y si se quiere usar un revolver para clavar un clavo, tenga mucho cuidado, porque el arma siempre tiene la razón y no distingue entre enemigo o amigo"
Una vez transformada la verdad en símbolo, es un objeto muerto de muy fácil manipulación y arrastre de los socios del club, quienes lo movilizan y le otorgan vida convirtiendo al artificio en más real que la naturaleza misma, que el creyente que lo alimenta, el dador de vida. Por éste hecho, los protocolos, guiones o programas mentales, habilitan la repetición de actos fallidos que obligan a una adaptación de aberraciones que desarmonizan el orden psicológico y social.
Es decir, si te sumerges en el cuento de Caperucita roja inconscientemente, no irás a dónde quieras, sino a dónde está programado ir y por el escritor, dirigido.
Desafortunamente para algunos, la verdad no puede atraparse entre cuatro paredes o dentro de un diamante, siempre sale a luz hasta en lo creído insignificante, en lo más pequeño. Y a pesar de esas creencias, maravillosas o aberrantes, que se interponen accionando la parálisis, la lucha y la huida, nunca dejará de brotar la hierba en el paisaje de la vida o de salir el sol por el éste.
El creyente tecnológico cree que la evolución de la consciencia es determinada por la sofisticación de su bastón, prótesis o muleta, sin realizar esfuerzo alguno, desdoblándose así de su propia naturaleza y convirtiendo lo esencial en insignificante que se guarda en el baúl de los misterios. Más temprano que tarde, siempre aparece un intermediario para venderle lo que el cliente cree carecer, ya posee, y es suyo.
Afortunadamente para todos, lo que verdaderamente muere son las apariencias, y así nos despedimos de la estupidez, la esclavitud y la tiranía.
Y que en paz descansen, para siempre...
¿Quién fue primero, el engañador o el engañado?
Y colorín colorado, éste cuento se ha acabado.